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Comentarios sobre la novela en los medios de comunicación

Tertulia

Barranquilla 200 años

100 años de la Aviación colombiana en Tertulia Caribe

Durante el Conversatorio “100 años de la Aviación en el marco del Bicentenario de Barranquilla”, en las instalaciones de la Fundación Tertulia Caribe, que se desarrolló ayer con la presencia del piloto Willy Series, el capitán Enrique Ortega y Raúl Donado, actual gerente del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz, miembros de la Comisión de Investigación y Educación del Bicentenario de Barranquilla y Diana Acosta Miranda, Consejera se revivieron momentos importantes no sólo para la Aviación en Colombia, sino para quienes han hecho de las alas y los cielos parte de su vida.

Knox Martin Jr. después de su agenda en la Registraduría de Barranquilla donde realizó sus trámites de ciudadanía, compartió sus experiencias como pintor y gusto por la figura femenina en sus obras así como el haber podido recorrer el itinerario de su padre en la historia de Colombia. Ahí se encontró con la recreación de los hechos narrados a través de la novela Sueño de Nubes publicación escrita por Francisco Ortega Bonilla. Los acompañaron también las gestiones de la Fundación Museo Aeronaval del Sitio Veranillo y su presidente Guillermo Series, organización que trabaja por darle a Barranquilla el valor histórico de haber sido cuna de la aviación comercial en Colombia y Suramérica, así como el lugar de una de las primeras empresas en el mundo, Scadta.

Barranquilla 200 años

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Auxiliar de Vuelo

Una tertulia nostálgica por los 100 años de la aviación en Colombia

La de ayer en EL HERALDO fue una amena charla entre viejos amigos que se reunieron para hablar de lo que más les apasiona: la historia de la aviación en Colombia que hoy hace 100 años nació en Barranquilla.
Alrededor de la tradicional Tertulia estaban Knox Martin Jr, hijo del pionero de la aviación comercial, William Knox Martin; a su lado estaban su amigo de varias décadas, el capitán Enrique Ortega, coautor de ‘Sueños de Nubes, Los Caballeros del Aire’ y Jaime Cortissoz, nieto de Ernesto Cortissoz, el hombre clave para que desde la Puerta de Oro despegara Knox Martin hacia Puerto Colombia.  (Continua en el enlace)

El Heraldo

12 de Diciembre de 2012 – 12:00 am
Una tertulia nostálgica por los 100 años de la aviación en Colombia
Tertulia EL HERALDO
La de ayer en EL HERALDO fue una amena charla entre viejos amigos que se reunieron para hablar de lo que más les apasiona: la historia de la aviación en Colombia que hoy hace 100 años nació en Barranquilla.

Alrededor de la tradicional Tertulia estaban Knox Martin Jr, hijo del pionero de la aviación comercial, William Knox Martin; a su lado estaban su amigo de varias décadas, el capitán Enrique Ortega, coautor de ‘Sueños de Nubes, Los Caballeros del Aire’ y Jaime Cortissoz, nieto de Ernesto Cortissoz, el hombre clave para que desde la Puerta de Oro despegara Knox Martin hacia Puerto Colombia. Continue reading

El Espectador

Actualidad |22 Sep 2012 – 9:00 pm

‘Sueño de nubes. Los caballeros del aire’
El aterrizaje de ‘el intrépido’
Por: Enrique Ortega Bonilla José Dionel Benítez R. / Especial para El Espectador /
Un libro editado en EE.UU. y que será publicado en Colombia a finales de año, revela los archivos personales del primer piloto que sobrevoló el centro del país, el norteamericano William Knox Martin. Fragmento.
Knox Martin en Bogota

Fui recibido por los empresarios que organizaban la venida de El Intrépido. Hablamos sobre casos concretos para organizar el campo de aterrizaje. Entendido esto, fui directamente a la Estación de la Sabana, donde había dejado mis tulas con el menaje y accesorios necesarios para organizar el aterrizaje.
Llevaba las banderas rojas usadas para delimitar la pista, la pintura, las brochas, un pequeño lanzallamas específico para cortar los montículos de pasto donde por lo general anidaban miles de avispas o abejones. Cuatro de los empresarios viajaron en su propio carro y sólo dos me acompañaron en caballos hasta una finca en el pueblo de Fontibón donde, ya oscuro, sólo pude reconocer la zona y desmontar las herramientas. Luego de esto, pedí que me prestaran la andancia para dirigirme hasta la casa de mi padre, a lo que no se negaron.
Algo en mí se contuvo antes de llegar a la vivienda, algo me obligó a detener el potranco antes de arrimarme a la casa de muros de tapia pisada.
Divisé la silueta de la morada en medio de la noche, pues ésta se dibujaba perfecta gracias a su contraste con el cielo claro. Continue reading